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lunes, 10 de agosto de 2009

Hacia ti


Desde la angustiosa noche oscura,
cuando mi corazón se oprimía en desesperación
y la soledad hacía presa de mi ser
has rescatado mi alma Señor.

Me has revestido de blanco lino,
mi corazón has refrescado con tu palabra,
en mi cabello has prendido juicio
y mis pies has calzado de seguridad.

Pronto me harás entrar en tu aposento alto
en la dimensión de luz angelical
porque habitante de tu reino, yo soy
viviré eterna en tu dulce presencia.