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lunes, 11 de mayo de 2009

Tan feliz


Estoy tan feliz, comprender que es la vida me llena de alegría, saber que estoy existiendo en este mismo instante, junto con un montón de otros que también viven, estremece mi interior. Ver que cada cosa ocupa su lugar para que todo funcione es maravilloso. Hace un tiempo atrás escribí, que son los ojos espirituales, y que, a pesar de no tener los ojos físicos puedes ver, y ver más aun la belleza que se esconde detrás de lo que algunos catalogan de feo, pues detrás de las cosas más insignificantes esta lo realmente primordial.
La fuerza de la vida se abre paso entre piedras y fluye como el agua de un arroyo. Cada uno es parte de ese arroyo. Al entender esto, mi amor se derrama como el agua y llega hasta los lugares más ocultos de nuestra creación.
Amo la vida, porque ella encierra el todo. Y el todo comprende desde la pequeñísima parte que es invisible hasta lo más alucinante que puedes ver con tus ojos físicos.
Hace poco leí que, hasta dentro de los agujeros negros hay luz, eso lo descubren recién los científicos, y eso, lo sé hace mucho. Hasta dentro de un agujero negro que destruye y se traga todo lo conocido en esta materia, hasta en eso hay luz, y que la luz no podrá eliminarse nunca, eso lo sé, no me pregunten porque lo sé, quizá en mi trasmisión del adn, de esa memoria genética, en esa entrega, me dieron esta convicción. La luz existe, y nunca será posible destruirla, y que en la oscuridad la vas a ver. Y que la oscuridad es hermosa también, porque permite ver esa luz.
El creador, porque hay un creador, como tú quieras llamarlo, hace posible eso, ese que hace posible eso, es hermoso. El principio o el final, conceptos que nuestra mente limitada nos permite referirnos a ese, “la cosa”, que hace permisible nuestra realidad. Aun cuando tú realidad sea cualquiera que sea, existe. Eso es vida. La vida nunca dejará de ser, la muerte será una transformación a vida. Una simple y precisa transformación.