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viernes, 12 de diciembre de 2008

Desde mi cuerpo ángel


Suavemente aparezco
etéreo perfume de canela y damasco,
me gusta observar tus gestos
el cálido de tu boca y su sabor,
lo guardaría en un frasco
para saborearlo, siempre, saborearlo

Aliento fresco que te acompaña
en aquellos días cuando te extraño
danzando preludios de piano
en chispas que destella tu risa
en ella yo bailo y te canto

Te susurro al oído como brisa nocturna
y te envuelvo sutilmente embelesado
hasta dejarte completamente extasiado
y tú despiertas del sueño,
el sueño que yo te hago

Entonces…
como una nebulosa,
me voy extraviando en el páramo,
como una niebla
me voy diluyendo poco a poco
y tú no te das cuenta,
que yo te acompaño